Hace poco leí un libro muy interesante, llamado "Sin conciencia". Lo firma un tal Robert D. Hare, experto psiquiatra que lleva 25 años estudiando el mundo de los psicópatas, y en él explica, de modo muy ameno, cuáles son las características de este trastorno, a la vez que reconoce que la ciencia todavía no sabe por qué se desencadena. Es decir, no está claro si el psicópata nace o se hace.

El psicópata, tal y como indica el título del libro, no tiene conciencia. No es capaz de conectar emocionalmente con otras personas, que quedan reducidas así a meros objetos que son útiles o molestos para él. Para un psicópata, el hecho de causar un gran daño a otra persona le revuelve la conciencia lo mismo que a nosotros matar a una mosca. Carecen de los frenos morales que controlan nuestros actos, y también de los remordimientos que nos invaden cuando hemos hecho algo que sabíamos que no debíamos hacer. No les importan las consecuencias de sus actos, y suelen disfrutar imponiendo su control sobre otras personas, manipulándolas despiadadamente para que hagan lo que ellos quieren. Hay psicópatas que se limitan a pasarse la vida estafando, abusando y engañando a sus conocidos. Otros llegan más lejos, y se convierten en asesinos. Ya sea por dinero, por placer o porque la víctima se interpone en su camino.

La industria de la ficción enseguida supo aprovechar las posibilidades dramáticas de estas personas, ofreciéndonos retratos tan inquietantes como el de Jean Baptiste Grenouille (protagonista de "El perfume") o Hannibal Lecter, el famoso Caníbal creado por Thomas Harris. Son personajes fascinantes y aterradores, que nos atraen y nos repelen a la vez, algo así como cuando pasas ante un accidente de tráfico y no quieres mirar, pero acabas mirando. (Me viene a la memoria esa escena de "Tesis" en la que Ana Torrent, al visionar la snuff movie, se tapa la cara, llena de horror, pero a la vez no puede evitar mirar a través de sus dedos)

Está demostrado que al público le gustan las historias de psicópatas. "El silencio de los corderos", "Scream", "El talento de Mr. Ripley", "Copycat", "American Psycho", todas esas películas giran alrededor de personajes que, en mayor o menor medida, responden al perfil del psicópata elaborado por el Dr. Hare. Vamos encantados a verles al cine, pero jamás querríamos tener a una de esas personas cerca. Hasta que llegó Dexter.

Dexter tenía tres años cuando la policía de Miami lo encontró en el escenario de un crimen. Uno de los agentes encargados del caso, Harry Morgan, se apiadó del crío y lo adoptó. Dexter es hoy día un tipo callado y amable, un brillante técnico forense, un hermano leal y un novio atento.

Dexter también es un psicópata. Harry, veterano policía, identifica en su hijo los rasgos que componen la personalidad de un futuro asesino cuando descubre que Dexter ha matado al perro que molestaba a su familia. Dexter parece tener necesidad de matar. De momento sólo son animales, pero Harry sabe que tarde o temprano su hijo sentirá sed de sangre humana. Harry achaca el problema de su hijo al trauma que vivió antes de ser adoptado, así que hace lo que cualquier padre, proteger a su hijo. Así, Harry Morgan enseña a su hijo cómo matar sin ser descubierto. Pero sólo debe matar a gente que se lo merezca, o sea, a gente como él, como Dexter, asesinos y criminales que escapan de la justicia o permanecen indetectados por el sistema. También le enseña a fingir emociones, de forma que sus allegados no descubran que él es diferente. Y Dexter se pasa la vida así, ayudando a atrapar asesinos de día y matando a los que se escapan de noche, sin que nadie de su entorno tenga ni la menor idea de quién es Dexter realmente. Podría decirse que Dexter está orgulloso de ser una especie de servicio público, que actúa limpiando las calles de criminales, mientras que una persona inocente nunca morirá por su cuchillo. A mí no me importaría que existiese alguien así, la verdad.

Este atractivo personaje nació de la pluma de Jeff Lindsay, creador de una serie de novelas centradas en este psicópata tan ético. (Al español sólo se han traducido dos: "El oscuro pasajero" y "Querido Dexter") En octubre del 2006 Showtime estrenó la serie, que se basa en los libros (no sé con cuánta fidelidad) y es una auténtica delicia. La primera temporada sólo consta de 12 capítulos, y la segunda aún está por estrenarse en Estados Unidos. El protagonista es genialmente interpretado por Michael C. Hall ("Six feet under"), que está inmenso en este dificilísimo papel. Porque, ¿cómo dar vida a un personaje que no siente nada? ¿cómo hacerlo creíble? El excelente trabajo de este actor es lo más destacable (para servidora) de todo el show, que, por lo demás, ofrece una pulcra pero previsible trama criminal, producida con esmero y arropada por un puñado de buenos actores en papeles más secundarios.